La Virgen del Rosario de Tintoque

La Virgen del Rosario de Tintoque

Muchas historias se han escrito en torno a la virgen del Rosario de Tintoque, pero pocos saben que es una de las imágenes más antiguas no solo de la región, sino de América, apunta Crescenciano Flores Alvarado, fundador del municipio y primer presidente municipal.

 

Entre algunas de las historias que se cuentan de la virgen, escribe Eduardo Gómez Encarnación, que cuando el antiguo pueblo prehispánico de Tintoque se despobló, por las condiciones de vida muy difíciles, la tierra se volvió estéril, caliente y no había agua, ya no hubo pescadores de perlas y de caracol púrpura. La gente se empezó a ir a Santiago Temichoque, hoy conocido como Valle de Banderas.

Pero en Tintoque quedó la virgen al cuidado de la Tenanchi que era una mujer consagrada al cuidado de la imagen, quien como nunca se casó, no tuvo hijos a quienes heredar su encomienda, por lo que pasados los años y presintiendo su muerte, la Tenanchi decidió llevar a la virgen a Santiago Temichoque, que estaba a 4 leguas donde la dejó a resguardo del templo y regresó a Tintoque a esperar su muerte.

Pero esa misma noche la virgen desapareció misteriosamente, a la mañana siguiente los habitantes del pueblo vieron las huellas de sus piececitos marcadas en la tierra del camino, así que se decidieron seguirlos hasta encontrar a la virgen en la casa de la Tenanchi en Tintoque, que había regresado para hacerle compañía a la anciana que por años la había cuidado.

Se dice que la moribunda le pidió a las personas que se la llevaran de regreso a Temichoque, pero no pudieron porque la imagen tomó el peso de plomo que ni entre cuatro hombres pudieron levantarla. Entonces decidieron llevarse a la Tenanchi para que los acompañara, solo así pudieron cargar a la virgen y despegarla del suelo. Se dice que la Tenanchi murió y está enterrada en el panteón del pueblo y la santísima virgen se quedó desde entonces en Valle de Banderas, concluye el relato de Encarnación.

Sobre cómo llegó la virgen a estas tierras, hay quien dice que la virgen fue traída por Fray Juan de Villadiego quien acompañaba al conquistador Francisco Cortés y que fueron sus resplandores los que hicieron rendirse a los indios. También, que pudo haber llegado en 1531 con los padres Bartolomé de Estrada y Alonso Gutiérrez, capellanes del ejército de Nuño de Guzmán; otra que pudo haber sido traída por los frailes Francisco Lorenzo y Miguel de Estibales que estuvieron en Valle en 1554 y finalmente, que pudo ser “una de las imágenes de la virgen de Talpa que en años antiguos salían a hacer recorridos y varias de ellas no volvieron a su lugar de origen.”

Sin embargo, el propio Crescenciano Flores ofrece una versión muy convincente del origen de la imagen de la Virgen del Rosario de Tintoque: “¿Porqué le llaman la Virgen del Rosario de Tintoque? Porque llegó a Tintoc y ahí fue instalada y ese nombre lo trae desde la llegada de los españoles, que decían Tintoque. Es muy posible que haya llegado con Francisco Cortés de San Buenaventura, o poco después, quizás él la traía, porque llegó a Tintoque, el nombre de la virgen no es del Rosario de Santiago Temichoque o de Valle de Banderas, es del Rosario de Tintoque. Ese nombre lo ha tenido siempre. El cacicazgo de Tintoc pertenecía al reino de Jalisco, no son ciertas las versiones que hablan de tres cacicazgos en Bahía de Banderas, en la región eran el cacicazgo de Tintoc, el cacicazgo de Mascota y el de Talpa, tenían sus territorios grandes, como lo describe José Durán” concluyó Crescenciano Flores Alvarado.

Es un hecho que la virgen llegó a la región de Valle de Banderas antes de la fundación de Santiago Temichoque, hoy Valle de Banderas, que fue en el año de 1551 por Fray Francisco Lorenzo y Miguel de Estibales, pues la virgen tomó el nombre de Tintoque, el antiguo pueblo prehispánico. Hay una sorprendente pintura de la Virgen misma que fue realizada por artistas españoles del siglo XV, por lo que la existencia de la imagen se remonta antes del año 1500 de nuestra era, misma que puede ser vista en el museo Somuaya, de la Ciudad de México.

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